La publicación de esta narrativa no es con fines de crear morbo, ni con otros fines, es para generar conciencia. Digamos no a la violencia.
“Nunca hago pública mi vida y la pensé mucho para hacerlo en este momento, pero quiero contar para que no te pase…
Al poco tiempo de juntarme con Fernando, habíamos tenido una fuerte discusión después de haber tomado alcohol, donde él me puso las manos encima y me gritó muy feo, hasta me corrió de su casa, pero no me dejó salir, ni siquiera me dejó usar el celular, vecinos se dieron cuenta y le llamaron a mis familiares, llegaron por mí y me fui.
Hablé con él y me pidió perdón de mil maneras, me dijo que él iba a terapia con tal de no perderme, que nunca había sentido lo que sentía por mí. Le dije que lo apoyaría en sus terapias si él quería que yo estuviera ahí, pero que me era muy difícil creer en él.
Total que platicamos con la psicóloga, dijo que estaba muy dañado por cosas de su pasado, mezclar eso con alcohol o drogas hace una bomba y que iba a necesitar terapia individual.
Yo le pregunté si era posible que él sanara y poder seguir con él, a lo que ella me contestó que sí, que mientras fuera constante y dejara el alcohol, él podía sanarse.
Yo vivía con él y ella nos recomendó que si queríamos hacer las cosas bien, que no perdiéramos el sentido y nos casáramos y así fue. Después de ese día yo noté su cambio inmediato… dejó de tomar se volvió otra persona.
Yo me casé en mayo con el hombre de mi vida, todos se daban cuenta de lo felices que éramos. Nos complementábamos a la perfección, discutíamos lo menos que podíamos.
Intentábamos dialogar las cosas que no nos parecían y nunca nos íbamos a dormir enojados. De verdad que vivíamos en total perfección, batallando con lo material, pero felices. Dejó de ir a terapia porque tuvo que salir de la ciudad por su trabajo en la marina y a los meses que volvió no vimos en la necesidad de que él volviera a terapia, ya que no estábamos ingiriendo alcohol y estábamos mejor que nunca.
Un día decidimos tener un bebé, dejé de cuidarme y salí embarazada, todo era perfecto estaba con el mejor hombre que hacía todo por mí y era cada día mejor por mí. Teníamos tantos planes y mi bebé era un bebé deseado y querido por todos. Por cosas de Dios y el destino tres meses después mi bebé deja de crecer y lo pierdo.
Nos dolió mucho, pero nos unión más, mucho más. Nunca me dejó sola ni un segundo, estábamos tan juntos que jamás me hubiera imaginado lo siguiente. Pasó eso y llega Año Nuevo, nos pusimos muy tomados y toda mi vida se volvió una pesadilla no quiero entrar en detalles, pero volvió a suceder. Me desperté con dolor, me vi al espejo y no me pude reconocer, nuevamente como la primera vez no me dejó salir. Lo que fueron jalones y estirones se volvieron en golpes casi mortales.
Le seguí la corriente para que se distrajera y salí corriendo, no traía mi celular y me encontré con mi hermano le conté lo que pasó y ya se me imaginan lo que sintió al ver a su hermanita así.
Aparte de todo, me dejó con una deuda de casi 20 mil pesos de dinero que pidió a mi nombre.
Solo Dios sabe cómo obra en nuestra vida.
No quiero causar lástima, soy una persona muy fuerte y sé que saldré adelante sola.
Yo aun no entiendo lo que sucedió, no entiendo ni porqué, no entiendo nada, si todo estaba bien.
Hoy quiero que reflexionen que tomen mi testimonio y se vayan a la primera.
Viví para contarlo por eso decidí hacerlo, porque estas cosas no se deben de ocultar ni se debe sentir vergüenza alguna. Conozcan bien a las personas en todos los aspectos, enojados, felices, tristes y tomados.
Reconozcan cuando hay algo mal dentro de ustedes y no lo oculten con vicios. Sánense porque es lo mismo tener una herida emocional a tener cáncer. Lentamente acabará con tu vida. Nadie tiene porque agredirte ni física ni psicológicamente.
No lo permitas y vete a la primera que no te dé vergüenza.
Ni una más nos queremos vivas.
El amor hace todo, menos matar.
Marinero Jesús Fernando, no te guardó rencor, deseó que sanes tus heridas. Renuncio al amor que te tengo.
Que la vida es justa y pone todo en su lugar.
Que Dios te bendiga”.